Hay opiniones encontradas sobre si debe o no practicarse, pero ya se han demostrado sus beneficios médicos
Existen opiniones encontradas sobre si se debe o no practicar la circuncisión al varón recién nacido y los médicos prefieren dejar esta decisión a los papás del niño. Sin embargo, la mayoría de los especialistas serios continúan recomendando practicarla, pues existe evidencia que demuestra los beneficios médicos de la circuncisión:
Los hombres que no han sido circuncidados tienen una secreción llamada esmegma, que sirve para proteger y lubricar el prepucio. Esta secreción blancuzca y viscosa está formada por sebo, sudor, células muertas de la piel y bacterias. Si no se limpia constante y correctamente, se acumula entre el glande y el prepucio y es maloliente.
Los médicos consideran que el esmegma puede ser cancerígeno, llegar a producir cáncer tanto en el pene como en la pareja sexual. De hecho el cáncer cervicouterino se da mucho menos en las mujeres cuyas parejas están circuncisas.
Las ventajas de la circuncisión son la higiene y la salud, pues un pene circuncidado no produce acumulación de esmegma, es más fácil mantener limpio el glande y menos probable que se produzcan infecciones. Sin embargo, si el hombre no circuncidado mantiene un escrupuloso aseo, no tiene por qué ser una desventaja el no haber sido circuncidado.
La circuncisión no aumenta ni disminuye el placer sexual del varón, solamente hace distinta su sensibilidad a la que tiene un hombre no circuncidado. Además, para muchas mujeres, durante el coito un pene circuncidado es más higiénico, estético y un glande más grande se siente diferente.
Si vas a tener un hijo varón y aún no decides si practicarle o no la circuncisión, piensa que es una cirugía sumamente sencilla y no conlleva riesgos, compáralo con sus enormes beneficios.
jueves, 15 de noviembre de 2007
Lenguaje de señas para bebés
Los bebés pueden entender el lenguaje, representarlo con señas y comunicar a sus papás sus necesidades
De bebés aprendemos más rápida y fácilmente cosas nuevas que cuando somos mayores “porque para los bebés todo es nuevo, todo llama su atención, todo les emociona, todo quieren aprender. Y los adultos aprendemos sólo lo que nos interesa o es de nuestro agrado, nos encasillamos en lo cómodo y nos cuesta trabajo abrir la mente a lo nuevo”, afirmó en su chat Norma Velasco Kirschner, especialista en comunicación con lenguaje de señas para bebés.
Norma es Licenciada en Pedagogía, estudió en American Sign Language y es la única persona en México aprobada como presentadora de Sign2Me, la empresa que maneja el programa Sign with your Baby, en el cual se basan sus cursos.
Entra al transcript completo del chat
Los bebés aprenden a hablar hasta que tienen casi dos años de edad, y no pueden hacerlo antes porque les falta la coordinación motriz fina necesaria para producir lenguaje verbal. Sin embargo, desde los seis u ocho meses de edad ya tienen la habilidad de entender un lenguaje y representarlo con señas, por lo tanto pueden comunicarse con sus papás.
El Dr. Joseph García, investigador en desarrollo infantil, ha creado un sistema llamado N-Seña basado en el programa Sign with your baby, que le permite a los bebés antes de que puedan hablar, expresar sus necesidades con lenguaje de señas. Se enseña a los papás a darle habilidades de comunicación a su bebé y no necesitan aprender un idioma completo, sino algunas sencillas señas que representan ideas simples como: leche, comer o más.
Por lo tanto el bebé puede reemplazar el llanto y los gritos con unos simples movimientos de sus manos. Entonces un bebé que sabe lenguaje de señas está mucho mejor preparado para enfrentar esa etapa en la que no puede expresar lo que está en su mente y en la que tiene muy poca tolerancia a la frustración.
Se ha descubierto que usar lenguaje de señas estimula el interés del niño por la comunicación verbal, desarrollándola aceleradamente. Una vez que los niños que usan lenguaje de señas comienzan a hablar, suelen tener una mejor comprensión de la gramática, conjugación de verbos y del lenguaje en general. Además estos bebés aprenden a hablar más pronto, a los dos años ya tienen un vocabulario mayor que un niño que no usó señas, y a los tres años ya hablan como un niño de cuatro.
Este sistema está adquiriendo mucho apoyo de expertos en desarrollo infantil. Además los papás que lo han usado aseguran que tienen un vínculo más fuerte con su bebé. Es menos probable que un padre que se comunica con su bebé lo desatienda, y es más factible que un padre que se acostumbra a comunicarse con su hijo desde bebé, mantenga abierta la comunicación con su hijo mientras crece. Además, aprender desde muy pequeño a expresar sus pensamientos y emociones, influye positivamente en el desarrollo del niño para resolver problemas por medio de la comunicación.
Enseña lenguaje de señas a tu bebé a través de este curso y obtén los beneficios de comunicarte con él antes de que pueda hablar. Si deseas más información contacta a la Lic. Norma Velasco en el celular 04455-1800-8317 o el e-mail norma_velasco@hotmail.com.
* Información obtenida de una publicación de Sign2ME, una división de Northlight Communications, Inc.
De bebés aprendemos más rápida y fácilmente cosas nuevas que cuando somos mayores “porque para los bebés todo es nuevo, todo llama su atención, todo les emociona, todo quieren aprender. Y los adultos aprendemos sólo lo que nos interesa o es de nuestro agrado, nos encasillamos en lo cómodo y nos cuesta trabajo abrir la mente a lo nuevo”, afirmó en su chat Norma Velasco Kirschner, especialista en comunicación con lenguaje de señas para bebés.
Norma es Licenciada en Pedagogía, estudió en American Sign Language y es la única persona en México aprobada como presentadora de Sign2Me, la empresa que maneja el programa Sign with your Baby, en el cual se basan sus cursos.
Entra al transcript completo del chat
Los bebés aprenden a hablar hasta que tienen casi dos años de edad, y no pueden hacerlo antes porque les falta la coordinación motriz fina necesaria para producir lenguaje verbal. Sin embargo, desde los seis u ocho meses de edad ya tienen la habilidad de entender un lenguaje y representarlo con señas, por lo tanto pueden comunicarse con sus papás.
El Dr. Joseph García, investigador en desarrollo infantil, ha creado un sistema llamado N-Seña basado en el programa Sign with your baby, que le permite a los bebés antes de que puedan hablar, expresar sus necesidades con lenguaje de señas. Se enseña a los papás a darle habilidades de comunicación a su bebé y no necesitan aprender un idioma completo, sino algunas sencillas señas que representan ideas simples como: leche, comer o más.
Por lo tanto el bebé puede reemplazar el llanto y los gritos con unos simples movimientos de sus manos. Entonces un bebé que sabe lenguaje de señas está mucho mejor preparado para enfrentar esa etapa en la que no puede expresar lo que está en su mente y en la que tiene muy poca tolerancia a la frustración.
Se ha descubierto que usar lenguaje de señas estimula el interés del niño por la comunicación verbal, desarrollándola aceleradamente. Una vez que los niños que usan lenguaje de señas comienzan a hablar, suelen tener una mejor comprensión de la gramática, conjugación de verbos y del lenguaje en general. Además estos bebés aprenden a hablar más pronto, a los dos años ya tienen un vocabulario mayor que un niño que no usó señas, y a los tres años ya hablan como un niño de cuatro.
Este sistema está adquiriendo mucho apoyo de expertos en desarrollo infantil. Además los papás que lo han usado aseguran que tienen un vínculo más fuerte con su bebé. Es menos probable que un padre que se comunica con su bebé lo desatienda, y es más factible que un padre que se acostumbra a comunicarse con su hijo desde bebé, mantenga abierta la comunicación con su hijo mientras crece. Además, aprender desde muy pequeño a expresar sus pensamientos y emociones, influye positivamente en el desarrollo del niño para resolver problemas por medio de la comunicación.
Enseña lenguaje de señas a tu bebé a través de este curso y obtén los beneficios de comunicarte con él antes de que pueda hablar. Si deseas más información contacta a la Lic. Norma Velasco en el celular 04455-1800-8317 o el e-mail norma_velasco@hotmail.com.
* Información obtenida de una publicación de Sign2ME, una división de Northlight Communications, Inc.
La piel del recién nacido
La piel de tu bebé es suave y delicada, pero no necesita grandes cuidados. Sólo debes saber qué cosas pueden irritarla y evitarlas
El ombligo: En los primeros días de vida, mientras el cordón umbilical no se haya caído, no es conveniente que éste se moje, sólo limpia el cuerpo de tu pequeño con una esponja húmeda. Una vez que se ha caído el cordón, ya lo puedes sumergir en el agua sin problemas, pues ya no existe el peligro de que se humedezca y se pueda infectar.
El baño: Es un momento muy placentero y relajante para muchos niños y también para los papás. En este caso no tienes por qué limitar el número de baños. Pero cuando el niño no esté a gusto en el agua, es contraproducente forzarlo. Si en el baño usas algún producto, debe ser neutro para que no altere el pH de su piel, ni elimine la ligera capa de grasa que la recubre.
La vestimenta: La ropita de tu hijo, desde el mameluco hasta las sábanas de su cuna, debe estar confeccionada con tejidos 100% naturales (algodón, lino, manta, etc.). Antes de estrenarla te conviene lavarla y enjuagarla muy bien, así eliminas los restos de productos que pueda traer de fábrica, como detergentes y suavizantes que puedan causarle irritación o alergia a tu pequeñito. Durante los primeros meses lávala por separado, no la mezcles con la del resto de la familia.
Los productos higiénicos: Tras el baño no es necesario aplicarle aceite o crema hidratante, a menos que tu pequeño tenga la piel seca. El talco está contraindicado porque al agitar el envase se forma una pequeña nube de partículas microscópicas que pueden causarle problemas respiratorios. Si tu pediatra lo recomienda por alguna enfermedad, hay que ponerlo primero en la palma de tu mano, alejado del bebé y aplicarlo con unos toques sobre su piel. Todos los productos de higiene deben ser especiales para niños, porque los cosméticos de adultos contienen sustancias que podrían provocarle irritaciones o alergias en su delicada piel.
El cambio de pañales: El bebé ensucia unos diez pañales al día. Si no sabes qué marca elegir, compra la que más te guste; o que sea el pediatra quien te recomiende la más indicada. Cámbiale el pañal en cuanto lo ensucie, así evitas que la humedad lastime la piel y la infecte con las bacterias de las heces. Este trastorno se conoce como eritema o dermatitis del pañal; produce irritación e hinchazón en el área que cubre el pañal, y es molesto para el bebé.
Las irritaciones del pañal: Cuando existe una irritación o infección, lo más importante es mantener su piel limpia y seca en todo momento. Cámbiale el pañal cada hora durante el día y al menos una vez durante la noche. No limpies sus pompis con el pañal que le quitaste, porque al frotar la piel aumentas la irritación. Es aconsejable lavar al bebé sólo con agua, porque le alivia quedarse sentado unos minutos en la tina; después hay que secarlo sin frotar o dejar que se seque al aire. El pañal debe quedarle un poco flojo para que circule mejor el aire y no le lastime las zonas afectadas. Aplica una capa de vaselina en las áreas irritadas, para crear una barrera protectora e impedir que el contenido del pañal roce la piel lesionada.
El ombligo: En los primeros días de vida, mientras el cordón umbilical no se haya caído, no es conveniente que éste se moje, sólo limpia el cuerpo de tu pequeño con una esponja húmeda. Una vez que se ha caído el cordón, ya lo puedes sumergir en el agua sin problemas, pues ya no existe el peligro de que se humedezca y se pueda infectar.
El baño: Es un momento muy placentero y relajante para muchos niños y también para los papás. En este caso no tienes por qué limitar el número de baños. Pero cuando el niño no esté a gusto en el agua, es contraproducente forzarlo. Si en el baño usas algún producto, debe ser neutro para que no altere el pH de su piel, ni elimine la ligera capa de grasa que la recubre.
La vestimenta: La ropita de tu hijo, desde el mameluco hasta las sábanas de su cuna, debe estar confeccionada con tejidos 100% naturales (algodón, lino, manta, etc.). Antes de estrenarla te conviene lavarla y enjuagarla muy bien, así eliminas los restos de productos que pueda traer de fábrica, como detergentes y suavizantes que puedan causarle irritación o alergia a tu pequeñito. Durante los primeros meses lávala por separado, no la mezcles con la del resto de la familia.
Los productos higiénicos: Tras el baño no es necesario aplicarle aceite o crema hidratante, a menos que tu pequeño tenga la piel seca. El talco está contraindicado porque al agitar el envase se forma una pequeña nube de partículas microscópicas que pueden causarle problemas respiratorios. Si tu pediatra lo recomienda por alguna enfermedad, hay que ponerlo primero en la palma de tu mano, alejado del bebé y aplicarlo con unos toques sobre su piel. Todos los productos de higiene deben ser especiales para niños, porque los cosméticos de adultos contienen sustancias que podrían provocarle irritaciones o alergias en su delicada piel.
El cambio de pañales: El bebé ensucia unos diez pañales al día. Si no sabes qué marca elegir, compra la que más te guste; o que sea el pediatra quien te recomiende la más indicada. Cámbiale el pañal en cuanto lo ensucie, así evitas que la humedad lastime la piel y la infecte con las bacterias de las heces. Este trastorno se conoce como eritema o dermatitis del pañal; produce irritación e hinchazón en el área que cubre el pañal, y es molesto para el bebé.
Las irritaciones del pañal: Cuando existe una irritación o infección, lo más importante es mantener su piel limpia y seca en todo momento. Cámbiale el pañal cada hora durante el día y al menos una vez durante la noche. No limpies sus pompis con el pañal que le quitaste, porque al frotar la piel aumentas la irritación. Es aconsejable lavar al bebé sólo con agua, porque le alivia quedarse sentado unos minutos en la tina; después hay que secarlo sin frotar o dejar que se seque al aire. El pañal debe quedarle un poco flojo para que circule mejor el aire y no le lastime las zonas afectadas. Aplica una capa de vaselina en las áreas irritadas, para crear una barrera protectora e impedir que el contenido del pañal roce la piel lesionada.
La mugre saludable
¿Rechazas la suciedad por evitar infecciones? No limites el juego de tus hijos. Déjalos saltar en los charcos y remover la tierra
No limites el juego de tus hijos por temor a que se ensucien, no sólo deben jugar con carritos o muñecas y ver televisión, sino también correr, patinar, jugar futbol o a las escondidas, saltar en los charcos, caminar por el lodo, jugar con la arena, remover la tierra, buscar insectos, subirse a un árbol o resbalarse en el pasto.
Los seres humanos rechazamos la suciedad porque la falta de higiene es sinónimo de enfermedades y así se lo transmitimos a los niños. "Pero no toda la suciedad es negativa, incluso la necesitamos", asegura el psicólogo John Richer, Director del Departamento de Psicología y Pediatría del Hospital John Radcliffe de Oxford, Inglaterra.
Niño sucio = niño sano
Para conocer las cosas, el niño necesita tocarlas y eso lo hace aproximarse al mundo, un lugar donde hay tierra, lodo y agua sucia. Según los especialistas, los juegos que están peleados con la higiene fortalecen el sistema inmune de los niños. Los niños crecen rodeados de microorganismos que causan enfermedades, pero que también les ayudan a que sus defensas se desarrollen de modo saludable.
Se ha comprobado que los niños que desde temprana edad se relacionan con la suciedad, desarrollan más defensas ante las alergias y otras enfermedades. El sistema inmune ataca a los agentes que causan infecciones y reacciones alérgicas, y al ensuciarse con tierra del suelo y estar expuesto a sus microbios, el sistema inmune del niño conoce a los microorganismos sin desarrollar hipersensibilidad.
De la cuna al mundo
El tacto le permite a un recién nacido reconocer a su madre y mejorar su inmunidad, porque recibe las bacterias de ella y en su leche los anticuerpos que necesita para defenderse. Entre los tres y los cinco meses, el bebé se lleva las manos y los pies a la boca para reconocer su cuerpo, y después lo hace con los objetos y juguetes.
Más tarde comienza a gatear en el suelo, que puede estar sucio pero le brinda las condiciones necesarias para que reconozca sus capacidades motrices. El bebé también necesita meter sus manos en el plato de comida y ensuciarse,
lo cual es necesario para desarrollar su apetito.
Déjalos jugar “a lo bestia”
Jugar es fundamental para el desarrollo de tus hijos y ensuciarse no tiene importancia. Algunos estudios comprueban que los niños cuanto más sucios, más sanos y felices. Para beneficiar su desarrollo físico y mental es necesario que se ensucien durante el juego, el ejercicio, las tareas escolares y otras actividades. Según los psicólogos infantiles, un niño que no juega no es un niño sano, y evitar que tus niños entren en contacto con la naturaleza, va en contra de sus necesidades innatas. El niño que tiene prohibido ensuciarse al explorar el mundo, está tan preocupado de no mancharse que no aprende a jugar y pierde el beneficio de la actividad.
Para explorar el mundo que lo rodea, encontrar el orden y consolidar su identidad, los niños necesitan vivir el caos, y en ese proceso no suelen quedar muy limpios. Ensuciarse es la única forma de que los niños aprendan, exploren, se concentren, adquieran flexibilidad, sociabilicen y se integren. El juego es la actividad principal en la infancia de todo ser humano y a través de él el niño madura, aprende, vive riesgos, crea y transforma su realidad. Cada vez que el niño tiene contacto con el medio ambiente, tiene sensaciones que le ayudan a desarrollar su intelecto, agudizar sus reflejos, mejorar su aprendizaje y favorecer la interacción con los demás.
No limites el juego de tus hijos por temor a que se ensucien, no sólo deben jugar con carritos o muñecas y ver televisión, sino también correr, patinar, jugar futbol o a las escondidas, saltar en los charcos, caminar por el lodo, jugar con la arena, remover la tierra, buscar insectos, subirse a un árbol o resbalarse en el pasto.
Los seres humanos rechazamos la suciedad porque la falta de higiene es sinónimo de enfermedades y así se lo transmitimos a los niños. "Pero no toda la suciedad es negativa, incluso la necesitamos", asegura el psicólogo John Richer, Director del Departamento de Psicología y Pediatría del Hospital John Radcliffe de Oxford, Inglaterra.
Niño sucio = niño sano
Para conocer las cosas, el niño necesita tocarlas y eso lo hace aproximarse al mundo, un lugar donde hay tierra, lodo y agua sucia. Según los especialistas, los juegos que están peleados con la higiene fortalecen el sistema inmune de los niños. Los niños crecen rodeados de microorganismos que causan enfermedades, pero que también les ayudan a que sus defensas se desarrollen de modo saludable.
Se ha comprobado que los niños que desde temprana edad se relacionan con la suciedad, desarrollan más defensas ante las alergias y otras enfermedades. El sistema inmune ataca a los agentes que causan infecciones y reacciones alérgicas, y al ensuciarse con tierra del suelo y estar expuesto a sus microbios, el sistema inmune del niño conoce a los microorganismos sin desarrollar hipersensibilidad.
De la cuna al mundo
El tacto le permite a un recién nacido reconocer a su madre y mejorar su inmunidad, porque recibe las bacterias de ella y en su leche los anticuerpos que necesita para defenderse. Entre los tres y los cinco meses, el bebé se lleva las manos y los pies a la boca para reconocer su cuerpo, y después lo hace con los objetos y juguetes.
Más tarde comienza a gatear en el suelo, que puede estar sucio pero le brinda las condiciones necesarias para que reconozca sus capacidades motrices. El bebé también necesita meter sus manos en el plato de comida y ensuciarse,
lo cual es necesario para desarrollar su apetito.
Déjalos jugar “a lo bestia”
Jugar es fundamental para el desarrollo de tus hijos y ensuciarse no tiene importancia. Algunos estudios comprueban que los niños cuanto más sucios, más sanos y felices. Para beneficiar su desarrollo físico y mental es necesario que se ensucien durante el juego, el ejercicio, las tareas escolares y otras actividades. Según los psicólogos infantiles, un niño que no juega no es un niño sano, y evitar que tus niños entren en contacto con la naturaleza, va en contra de sus necesidades innatas. El niño que tiene prohibido ensuciarse al explorar el mundo, está tan preocupado de no mancharse que no aprende a jugar y pierde el beneficio de la actividad.
Para explorar el mundo que lo rodea, encontrar el orden y consolidar su identidad, los niños necesitan vivir el caos, y en ese proceso no suelen quedar muy limpios. Ensuciarse es la única forma de que los niños aprendan, exploren, se concentren, adquieran flexibilidad, sociabilicen y se integren. El juego es la actividad principal en la infancia de todo ser humano y a través de él el niño madura, aprende, vive riesgos, crea y transforma su realidad. Cada vez que el niño tiene contacto con el medio ambiente, tiene sensaciones que le ayudan a desarrollar su intelecto, agudizar sus reflejos, mejorar su aprendizaje y favorecer la interacción con los demás.
Que alcance su máxima estatura
Las proteínas, vitaminas, calcio y hierro son la mejor fórmula para el crecimiento de tu niño
En las distintas etapas de la vida se necesitan nutrimentos diferentes y durante la infancia es fundamental que tu niño tenga una nutrición adecuada para que su desarrollo sea óptimo. El éxito para alcanzar esta meta depende sobre todo de ingerir los alimentos adecuados en el momento correcto. Las proteínas, vitaminas y minerales son los más importantes en el crecimiento del niño.
Calcio: Es un mineral presente en los huesos, es fundamental para el sistema cardiaco y la coagulación. Es necesario que tu niño tenga una dieta rica en calcio para cumplir con sus requerimientos necesarios y así poder desarrollar huesos fuertes y prevenir la osteoporosis en la edad adulta.
Hierro: Tu niño lo necesita para su crecimiento físico y su desarrollo mental. Cada célula de su cuerpo necesita del hierro para producir energía y transportar oxígeno de los pulmones a los músculos y órganos del cuerpo. Si hay deficiencia de hierro, los niños muy pequeños corren un riesgo mayor de desarrollar anemia, debido a la rapidez de su crecimiento.
Proteínas: Tu niño las necesita para su crecimiento y desarrollo, porque las proteínas son el elemento principal de los órganos, glándulas y músculos. Cada célula viva contiene proteínas y las células de los músculos, los tendones y los ligamentos se mantienen gracias a este importante componente.
Vitamina A: Es necesaria para el desarrollo de la vista, la retina y la prevención de la ceguera nocturna. También es muy importante para la piel y las mucosas, y para el equilibrio y la resistencia a infecciones.
Vitamina C: Ayuda al cuerpo a realizar muchas funciones, entre ellas la absorción del hierro. Además fomenta la salud del sistema inmunológico, ayuda a sanar las heridas y a preservar el tejido conectivo.
Vitamina D: Ayuda a fijar el calcio a los huesos, por eso es de gran importancia durante el crecimiento de tu hijo. Es elemental para la absorción del calcio y fósforo, el desarrollo de su esqueleto y para una buena mineralización.
Una alimentación poco equilibrada en tu hijo puede repercutir en:
Disminución de la velocidad del crecimiento.
Susceptibilidad a infecciones y a enfermedades crónicas.
Menor desarrollo psicomotor, rendimiento escolar pobre y deficiencias de atención.
Por todos estos motivos y su constante interés por la investigación en temas de nutrición, Danonino de Danone, el único queso tipo petit suisse, es un producto que promueve la salud y el bienestar de tu niño, porque le da la combinación perfecta de proteínas, vitaminas, calcio y hierro para alcanzar su máxima estatura; además es un producto sin conservadores, sabores, ni colorantes artificiales.
En las distintas etapas de la vida se necesitan nutrimentos diferentes y durante la infancia es fundamental que tu niño tenga una nutrición adecuada para que su desarrollo sea óptimo. El éxito para alcanzar esta meta depende sobre todo de ingerir los alimentos adecuados en el momento correcto. Las proteínas, vitaminas y minerales son los más importantes en el crecimiento del niño.
Calcio: Es un mineral presente en los huesos, es fundamental para el sistema cardiaco y la coagulación. Es necesario que tu niño tenga una dieta rica en calcio para cumplir con sus requerimientos necesarios y así poder desarrollar huesos fuertes y prevenir la osteoporosis en la edad adulta.
Hierro: Tu niño lo necesita para su crecimiento físico y su desarrollo mental. Cada célula de su cuerpo necesita del hierro para producir energía y transportar oxígeno de los pulmones a los músculos y órganos del cuerpo. Si hay deficiencia de hierro, los niños muy pequeños corren un riesgo mayor de desarrollar anemia, debido a la rapidez de su crecimiento.
Proteínas: Tu niño las necesita para su crecimiento y desarrollo, porque las proteínas son el elemento principal de los órganos, glándulas y músculos. Cada célula viva contiene proteínas y las células de los músculos, los tendones y los ligamentos se mantienen gracias a este importante componente.
Vitamina A: Es necesaria para el desarrollo de la vista, la retina y la prevención de la ceguera nocturna. También es muy importante para la piel y las mucosas, y para el equilibrio y la resistencia a infecciones.
Vitamina C: Ayuda al cuerpo a realizar muchas funciones, entre ellas la absorción del hierro. Además fomenta la salud del sistema inmunológico, ayuda a sanar las heridas y a preservar el tejido conectivo.
Vitamina D: Ayuda a fijar el calcio a los huesos, por eso es de gran importancia durante el crecimiento de tu hijo. Es elemental para la absorción del calcio y fósforo, el desarrollo de su esqueleto y para una buena mineralización.
Una alimentación poco equilibrada en tu hijo puede repercutir en:
Disminución de la velocidad del crecimiento.
Susceptibilidad a infecciones y a enfermedades crónicas.
Menor desarrollo psicomotor, rendimiento escolar pobre y deficiencias de atención.
Por todos estos motivos y su constante interés por la investigación en temas de nutrición, Danonino de Danone, el único queso tipo petit suisse, es un producto que promueve la salud y el bienestar de tu niño, porque le da la combinación perfecta de proteínas, vitaminas, calcio y hierro para alcanzar su máxima estatura; además es un producto sin conservadores, sabores, ni colorantes artificiales.
El niño obeso
Si has pensado que tu bebé gordo es un niño saludable, o que adelgazará cuando crezca, estás totalmente equivocada
35% de los niños del mundo son obesos, y esto se debe a los malos hábitos, el niño tiene menos actividad cada vez, la alimentación ha empeorado, las comidas saludables se han abandonado.
SANO DESDE QUE NACE
El 50% de los niños obesos empieza con este problema antes de los dos años de edad. “Desde que la madre está embarazada y desde los primeros meses de vida del bebé hay que crearle un hábito alimenticio correcto, debe evitarse el exceso de acumulación de grasa y prevenir la obesidad del niño, controlando sus hábitos alimenticios”, asegura el Dr. Ricardo Gracia, especialista en Endocrinología Pediátrica.
Las costumbres alimenticias se forjan desde los primeros meses de vida, por eso hay que hacer hincapié en este periodo. El Dr. Gracia explica que en estos primeros meses es más recomendable alimentarlo con leche materna, “así el niño consume sólo lo que necesita, mientras que con el biberón se tiende a alimentarlo de más, porque se le administra una cantidad ya establecida”.
MÁS VALE PREVENIR
No es recomendable poner a dieta a un niño en edad de crecimiento, pero sí crearle desde muy pequeño unos hábitos alimenticios saludables.
Dale una dieta equilibrada, controlando el tipo y la cantidad de alimentos que ingiere.
Establécele normas alimenticias, en lugar de dejarlo comer dulces, pastelillos o galletas.
Determina su horario de comidas, lugar y forma de masticar para que el niño coma despacio.
No lo acostumbres a premiarlo con golosinas por su buen comportamiento.
En caso de que el niño ya sea obeso, enséñale a elegir y racionar los alimentos.
Foméntale como algo imprescindible el ejercicio físico.
Si el niño es obeso, busca ayuda médica porque está en juego su salud actual y la de su futuro (enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia o inadaptación social).
35% de los niños del mundo son obesos, y esto se debe a los malos hábitos, el niño tiene menos actividad cada vez, la alimentación ha empeorado, las comidas saludables se han abandonado.
SANO DESDE QUE NACE
El 50% de los niños obesos empieza con este problema antes de los dos años de edad. “Desde que la madre está embarazada y desde los primeros meses de vida del bebé hay que crearle un hábito alimenticio correcto, debe evitarse el exceso de acumulación de grasa y prevenir la obesidad del niño, controlando sus hábitos alimenticios”, asegura el Dr. Ricardo Gracia, especialista en Endocrinología Pediátrica.
Las costumbres alimenticias se forjan desde los primeros meses de vida, por eso hay que hacer hincapié en este periodo. El Dr. Gracia explica que en estos primeros meses es más recomendable alimentarlo con leche materna, “así el niño consume sólo lo que necesita, mientras que con el biberón se tiende a alimentarlo de más, porque se le administra una cantidad ya establecida”.
MÁS VALE PREVENIR
No es recomendable poner a dieta a un niño en edad de crecimiento, pero sí crearle desde muy pequeño unos hábitos alimenticios saludables.
Dale una dieta equilibrada, controlando el tipo y la cantidad de alimentos que ingiere.
Establécele normas alimenticias, en lugar de dejarlo comer dulces, pastelillos o galletas.
Determina su horario de comidas, lugar y forma de masticar para que el niño coma despacio.
No lo acostumbres a premiarlo con golosinas por su buen comportamiento.
En caso de que el niño ya sea obeso, enséñale a elegir y racionar los alimentos.
Foméntale como algo imprescindible el ejercicio físico.
Si el niño es obeso, busca ayuda médica porque está en juego su salud actual y la de su futuro (enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia o inadaptación social).
jueves, 18 de octubre de 2007
Parto prematuro
Se sigue considerando de alto riesgo, pero las secuelas que puede tener en el bebé ya se pueden controlar de forma satisfactoria
Cada vez es mayor el número de embarazos que no llega a los nueve meses de gestación y las causas más comunes son una vida agitada, la frágil salud de la madre o haber tenido embarazos múltiples. Aunque se sigue considerando un parto de alto riesgo por las secuelas posteriores que pueden producirse en el desarrollo del bebé, estos efectos han empezado a controlarse satisfactoriamente, según el Dr. Quero, Pediatra y Jefe de Neonatología.
LA INCUBADORA
El bebé prematuro una vez nacido lleva a cabo su desarrollo en una incubadora, donde se le da un ambiente muy parecido al del útero materno en el que aún debería estar. Ahí el niño tiene la temperatura y la alimentación adecuadas, se le ayuda a realizar todas las funciones vitales para las que aún no está preparado como la respiración, y se le dan los cuidados necesarios si sufre problemas como infecciones o hemorragias.
La situación no es fácil porque son niños con un alto grado de inmadurez, que no toleran la alimentación oral, sus pulmones no están preparados aún para respirar, no tienen defensas, y otros problemas más que la incubadora tiene que sustituir para lograr que el niño sobreviva.
AVANCES ESPECTACULARES
Los adelantos médicos y tecnológicos han logrado espectaculares frutos en este campo en los últimos años. Muchos niños que antes no sobrevivían o lo hacían con graves anomalías, ahora crecen satisfactoriamente. Actualmente pueden salir adelante los niños que sólo pesaron 600 o 700 gramos al nacer en los hospitales bien equipados, algo impensable hace unos años.
Las ecografías detectan hemorragias cerebrales, uno de los principales problemas del niño prematuro. Los respiradores artificiales suplen la inmadurez de su sistema respiratorio. Dos de los más prestigiosos hospitales en partos prematuros son el Jackson de Miami en Estados Unidos y el Universitario de la Paz de Madrid en España.
RIESGOS
El Dr. Quero comenta los riesgos de los partos prematuros y la posibilidad de que no queden secuelas en el niño. Según su experiencia, el 51% de los bebés prematuros posee un coeficiente intelectual normal; el 74% completa sus estudios y el 40% realiza carrera universitaria. “Hay que tener en cuenta que los médicos también se equivocan y la recuperación es muy buena con la asistencia a centros con un alto nivel de experiencia y una estimulación adecuada”, afirma.
¿Por qué se produce un parto prematuro?
En el 50% de los casos se desconocen las causas. Definitivamente tienen mucho que ver la edad de la madre, el trabajo y el estrés. Sin embargo, también hay riesgos biológicos como una infección en las membranas fetales.
¿Hay mujeres más propensas al parto prematuro?
Cuando se ha tenido uno, es posible que los sucesivos también lo sean, y también si la madre nació prematura es probable que se repita ese acontecimiento.
¿Qué riesgo hay para la madre?
Ninguno, a no ser que el parto se haya producido por la infección en las membranas fetales.
¿Y para el niño?
Hay todavía gran desconocimiento sobre las secuelas que provoca en el bebé un nacimiento prematuro. Pero un niño de poco peso y pocas semanas sobrevive entre un 40 y un 60% de los casos. Sin embargo, los padres deben estar preparados y conocer las posibles secuelas que puede tener el pequeño. La ecografía permite saber con exactitud en qué semana de gestación se encuentra la madre. Antes de la semana 37 de embarazo, cada día es crucial para la mortalidad del bebé.
¿Cuáles son las secuelas?
Los niños menores de 400 gramos es casi imposible que superen esta circunstancia. Cuando el pequeño tiene 500 gramos y menos de 23 semanas, tiene un riesgo elevado de padecer secuelas. En los niños menores de 1 kg pueden llegar a existir sordera, ceguera o alteraciones en el desarrollo mental y cuando empiezan su etapa escolar pueden advertirse déficits cognitivos y tener trastornos de conducta. Estos niños tienen infecciones con facilidad, por lo tanto la asistencia a debe ser extrema y hay que atender su nutrición con un exquisito mimo.
¿Cuánto tiempo debe permanecer el niño en el hospital?
Cuando alcance 1.9 kgs puede estar listo para ir a casa, pero para llegar a ese peso deben pasar varios meses. Sin embargo, no sólo son necesarios los cuidados terapéuticos, lo ideal es que los papás participen en su evolución, su cariño y atención son vitales para su evolución.
Cada vez es mayor el número de embarazos que no llega a los nueve meses de gestación y las causas más comunes son una vida agitada, la frágil salud de la madre o haber tenido embarazos múltiples. Aunque se sigue considerando un parto de alto riesgo por las secuelas posteriores que pueden producirse en el desarrollo del bebé, estos efectos han empezado a controlarse satisfactoriamente, según el Dr. Quero, Pediatra y Jefe de Neonatología.
LA INCUBADORA
El bebé prematuro una vez nacido lleva a cabo su desarrollo en una incubadora, donde se le da un ambiente muy parecido al del útero materno en el que aún debería estar. Ahí el niño tiene la temperatura y la alimentación adecuadas, se le ayuda a realizar todas las funciones vitales para las que aún no está preparado como la respiración, y se le dan los cuidados necesarios si sufre problemas como infecciones o hemorragias.
La situación no es fácil porque son niños con un alto grado de inmadurez, que no toleran la alimentación oral, sus pulmones no están preparados aún para respirar, no tienen defensas, y otros problemas más que la incubadora tiene que sustituir para lograr que el niño sobreviva.
AVANCES ESPECTACULARES
Los adelantos médicos y tecnológicos han logrado espectaculares frutos en este campo en los últimos años. Muchos niños que antes no sobrevivían o lo hacían con graves anomalías, ahora crecen satisfactoriamente. Actualmente pueden salir adelante los niños que sólo pesaron 600 o 700 gramos al nacer en los hospitales bien equipados, algo impensable hace unos años.
Las ecografías detectan hemorragias cerebrales, uno de los principales problemas del niño prematuro. Los respiradores artificiales suplen la inmadurez de su sistema respiratorio. Dos de los más prestigiosos hospitales en partos prematuros son el Jackson de Miami en Estados Unidos y el Universitario de la Paz de Madrid en España.
RIESGOS
El Dr. Quero comenta los riesgos de los partos prematuros y la posibilidad de que no queden secuelas en el niño. Según su experiencia, el 51% de los bebés prematuros posee un coeficiente intelectual normal; el 74% completa sus estudios y el 40% realiza carrera universitaria. “Hay que tener en cuenta que los médicos también se equivocan y la recuperación es muy buena con la asistencia a centros con un alto nivel de experiencia y una estimulación adecuada”, afirma.
¿Por qué se produce un parto prematuro?
En el 50% de los casos se desconocen las causas. Definitivamente tienen mucho que ver la edad de la madre, el trabajo y el estrés. Sin embargo, también hay riesgos biológicos como una infección en las membranas fetales.
¿Hay mujeres más propensas al parto prematuro?
Cuando se ha tenido uno, es posible que los sucesivos también lo sean, y también si la madre nació prematura es probable que se repita ese acontecimiento.
¿Qué riesgo hay para la madre?
Ninguno, a no ser que el parto se haya producido por la infección en las membranas fetales.
¿Y para el niño?
Hay todavía gran desconocimiento sobre las secuelas que provoca en el bebé un nacimiento prematuro. Pero un niño de poco peso y pocas semanas sobrevive entre un 40 y un 60% de los casos. Sin embargo, los padres deben estar preparados y conocer las posibles secuelas que puede tener el pequeño. La ecografía permite saber con exactitud en qué semana de gestación se encuentra la madre. Antes de la semana 37 de embarazo, cada día es crucial para la mortalidad del bebé.
¿Cuáles son las secuelas?
Los niños menores de 400 gramos es casi imposible que superen esta circunstancia. Cuando el pequeño tiene 500 gramos y menos de 23 semanas, tiene un riesgo elevado de padecer secuelas. En los niños menores de 1 kg pueden llegar a existir sordera, ceguera o alteraciones en el desarrollo mental y cuando empiezan su etapa escolar pueden advertirse déficits cognitivos y tener trastornos de conducta. Estos niños tienen infecciones con facilidad, por lo tanto la asistencia a debe ser extrema y hay que atender su nutrición con un exquisito mimo.
¿Cuánto tiempo debe permanecer el niño en el hospital?
Cuando alcance 1.9 kgs puede estar listo para ir a casa, pero para llegar a ese peso deben pasar varios meses. Sin embargo, no sólo son necesarios los cuidados terapéuticos, lo ideal es que los papás participen en su evolución, su cariño y atención son vitales para su evolución.
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