Especialistas del hospital de La Amistad Corea-México presentaron a la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) el Programa de Detección de la Retinopatía en los recién nacidos prematuros, para evitar los casos de ceguera en los niños yucatecos.
La investigadora, Dra. Lourdes Cauich Aragón, explicó que la Retinopatía del Prematuro (ROP) es causa de discapacidad, pero prevenible, por lo que es necesario establecer tamizaje en los bebés prematuros.
Al presentar el programa de la “Retinopatía del Prematuro en Yucatán”, aclaró que se trata de un padecimiento que se presenta en el recién nacido con factores de riesgo, quienes padecerán de la ceguera total.
Este tipo de ceguera deriva de la inmadurez vascular en la retina de cada recién nacido expuesto a factores tales como exposición a oxígeno, infección, transfusiones, etc.
Por ende, en la retina hay una regulación anómala en la producción del factor de crecimiento del endotelio vascular, por lo que se altera el desarrollo de la vascularización, y al ser insuficiente un niño pierde la vista.
El doctor Ermilo Sánchez Buenfil aclaró que el diagnóstico debe establecerse tempranamente, cuando el paciente cursa la cuarta o quinta semana de vida, es decir, entre las semanas 35 y 40 de gestación corregida.
Detalló que un especialista valora el fondo de ojo mediante oftalmoscopia indirecta binocular, usando un blefaróstato pediátrico, con lupa de 20 dioptrías y un identador escleral.
La ROP se clasifica por grados y zonas. Los que llegan a grado III o más requieren tratamiento a través de crioterapia o fotocoagulación con láser.
Los de grado IV pueden ameritar intervención quirúrgica, pero cuando es superior y con desprendimiento de retina, hasta el momento no hay tratamiento, por lo que quedan con ceguera total.
Objetivos y proyectos. Elizabeth Copado Silva, directora del hospital de La Amistad Corea-México, informó que se investigó el número de niños con ceguera total en Mérida y se encontró que el Centro de Atención Múltiple “Luis Braile” hay 22 niños, con antecedente de prematuros, y de los cuales 10 tienen entre uno a dos años de edad.
Con la apertura de la Unidad de Neonatología en el hospital, en 2005 se estableció la valoración y el manejo oftalmológico de los prematuros en riesgo abriendo sus puertas también a valoraciones y tratamientos de prematuros externos, es decir, de otras unidades neonatales.
Detalló que en el lapso de los años 2005-2006 se atendieron por el servicio de oftalmología-neonatología del Hospital de la Amistad, a 26 prematuros diagnosticándose con algún grado de ROP en el 40% de ellos, ameritando crioterapia el 10% (tres pacientes) y láser el 20% (cinco pacientes). Quedando con ceguera total un paciente. En el 2007 se evaluaron a 14 prematuros y en el 2008 hasta el mes de septiembre a 44 prematuros, siendo en total 58 pacientes evaluados de los cuales el 55% (32 pacientes) presentó algún grado de ROP. Ameritaron tratamiento de fotocoagulación láser 12 pacientes y de éstos, 10 (83%) tuvieron remisión de ROP, uno de ellos ameritó cirugía adicional. Se detectaron con ceguera total tres pacientes sin opción a tratamiento, ya que éstos llegaron a valoración en edad avanzada con grado V de la enfermedad.
jueves, 28 de mayo de 2009
lunes, 25 de mayo de 2009
Ya nacen 5 bebés por día concebidos artificialmente
Cada vez más parejas recurren a los tratamientos de fertilización asistida para ser padres. Y, se sabe, los avances científicos en este terreno son imparables. En este cruce de mayor demanda y mayor precisión es que aumentan los nacimientos producto de estas sofisticadas técnicas: sólo en la Ciudad de Buenos Aires nacen tres bebés por día que no fueron concebidos naturalmente.Si se tiene en cuenta todo el país llegan a cinco bebés.
En Argentina hay 26 centros que se dedican a ayudar a hombres y mujeres que por diversos motivos no pueden ser padres. El año pasado se realizaron un total de 7.500 tratamientos. Los especialistas aseguran que el 25% culmina con el nacimiento de un bebé. Es decir, en 2008 nacieron 1.875 chicos gracias a las distintas técnicas. El 60% de los partos (1.125) fue en Capital. Los tratamientos son costosos. Depende de cada situación, pero pueden ir de 1.000 a 15.000 pesos. Si bien ya hay casos que llegaron a la Justicia y las obras sociales se vieron obligadas a cubrir los gastos, todavía es un tema privado y elitista (el 70% de las consultas es de parejas de clase media y alta). Es decir, para tener hijos de esta manera hay que tener plata. De ahí que se esté juntando firmas para que el tema sea tratado en el Congreso.
De todas maneras, a pesar de los costos y de la crisis económica, la demanda de tratamientos, lejos de mermar, experimenta un aumento constante. Todos los centros consultados por Clarín coinciden en que la demanda creció en promedio un 30% del año pasado a este. Procrearte, por ejemplo, anunció un crecimiento del 41% en el primer bimestre del año en tratamientos de alta complejidad. Según el director, Carlos Carrere, el crecimiento se da porque "las parejas intentan ser padres bajo todo tipo de circunstancias, y más allá de la coyuntura, el deseo siempre es más fuerte". El especialista admite que "cada vez son más las parejas que van directo al tratamiento, porque no quieren esperar y porque están más informadas sobre los avances en estas técnicas". La realidad es que muchas no quieren esperar porque ya son grandes. "Hay mujeres mayores de 35 años que están sin pareja, entonces recurren a la vitrificación de óvulos para asegurarse el futuro", explica Carrere.
Sergio Pasqualini, director de Halitus (allí la demanda se duplicó en los últimos dos años), dice lo mismo: "Las mujeres que atendemos tienen, en promedio, 35 años. Son grandes, y eso no es bueno, pero como ahora los diagnósticos ahora son muy rápidos y enseguida se ve cuál es el tratamiento indicado y se actúa". Para evitar imprevistos, Pasqualini también habla de una nueva posibilidad, como es el análisis de la evaluación temprana de la fertilidad.
"Argentina es un país que si bien hoy recibe el impacto de una crisis global, ha atravesado crisis propias y otras que sacuden a la sociedad como rebote. Este comportamiento económico variable ha provocado una sobreadaptación de la sociedad, al tiempo que continúa en términos generales con sus proyectos, especialmente los que se relacionan con el deseo y anhelo de formar una familia", explica Sergio Papier, director médico del CEGyR. Las estadísticas de ese centro indican que mientras en 2006 se realizaron 788 tratamientos de alta complejidad, en 2007 se llevaron a cabo 1.117 y el año pasado 1.235, que significa un incremento del 57 % con respecto a 2006.
Marcos Horton, director de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer), cuenta que en los 26 centros del país se realizaron 7.500 tratamientos en 2008, y 4.500 (el 60%) fueron en Capital. "La crisis de 2002 se sintió y hubo un bajón en los tratamientos, pero luego la situación se recuperó y no paró de crecer. Hoy hay una nueva crisis, la recesión es total y los precios están congelados, pero aún así la gente no deja de recurrir a los tratamientos".
Con veinte años de experiencia, Ramiro Quintana, del Centro Argentino de Fertilidad, dice que en 1986 se hacían unos 40 tratamientos anuales, y que eran el último recurso: "Hoy no lo es en absoluto. La gente está más informada, y si teme alguna enfermedad se asesora y busca el tratamiento adecuado enseguida". De todas maneras, los especialistas coinciden en un consejo: no hay que demorarse tanto en la búsqueda de un bebé. La ciencia ayuda, y mucho, pero tampoco hace milagros.w
En Argentina hay 26 centros que se dedican a ayudar a hombres y mujeres que por diversos motivos no pueden ser padres. El año pasado se realizaron un total de 7.500 tratamientos. Los especialistas aseguran que el 25% culmina con el nacimiento de un bebé. Es decir, en 2008 nacieron 1.875 chicos gracias a las distintas técnicas. El 60% de los partos (1.125) fue en Capital. Los tratamientos son costosos. Depende de cada situación, pero pueden ir de 1.000 a 15.000 pesos. Si bien ya hay casos que llegaron a la Justicia y las obras sociales se vieron obligadas a cubrir los gastos, todavía es un tema privado y elitista (el 70% de las consultas es de parejas de clase media y alta). Es decir, para tener hijos de esta manera hay que tener plata. De ahí que se esté juntando firmas para que el tema sea tratado en el Congreso.
De todas maneras, a pesar de los costos y de la crisis económica, la demanda de tratamientos, lejos de mermar, experimenta un aumento constante. Todos los centros consultados por Clarín coinciden en que la demanda creció en promedio un 30% del año pasado a este. Procrearte, por ejemplo, anunció un crecimiento del 41% en el primer bimestre del año en tratamientos de alta complejidad. Según el director, Carlos Carrere, el crecimiento se da porque "las parejas intentan ser padres bajo todo tipo de circunstancias, y más allá de la coyuntura, el deseo siempre es más fuerte". El especialista admite que "cada vez son más las parejas que van directo al tratamiento, porque no quieren esperar y porque están más informadas sobre los avances en estas técnicas". La realidad es que muchas no quieren esperar porque ya son grandes. "Hay mujeres mayores de 35 años que están sin pareja, entonces recurren a la vitrificación de óvulos para asegurarse el futuro", explica Carrere.
Sergio Pasqualini, director de Halitus (allí la demanda se duplicó en los últimos dos años), dice lo mismo: "Las mujeres que atendemos tienen, en promedio, 35 años. Son grandes, y eso no es bueno, pero como ahora los diagnósticos ahora son muy rápidos y enseguida se ve cuál es el tratamiento indicado y se actúa". Para evitar imprevistos, Pasqualini también habla de una nueva posibilidad, como es el análisis de la evaluación temprana de la fertilidad.
"Argentina es un país que si bien hoy recibe el impacto de una crisis global, ha atravesado crisis propias y otras que sacuden a la sociedad como rebote. Este comportamiento económico variable ha provocado una sobreadaptación de la sociedad, al tiempo que continúa en términos generales con sus proyectos, especialmente los que se relacionan con el deseo y anhelo de formar una familia", explica Sergio Papier, director médico del CEGyR. Las estadísticas de ese centro indican que mientras en 2006 se realizaron 788 tratamientos de alta complejidad, en 2007 se llevaron a cabo 1.117 y el año pasado 1.235, que significa un incremento del 57 % con respecto a 2006.
Marcos Horton, director de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer), cuenta que en los 26 centros del país se realizaron 7.500 tratamientos en 2008, y 4.500 (el 60%) fueron en Capital. "La crisis de 2002 se sintió y hubo un bajón en los tratamientos, pero luego la situación se recuperó y no paró de crecer. Hoy hay una nueva crisis, la recesión es total y los precios están congelados, pero aún así la gente no deja de recurrir a los tratamientos".
Con veinte años de experiencia, Ramiro Quintana, del Centro Argentino de Fertilidad, dice que en 1986 se hacían unos 40 tratamientos anuales, y que eran el último recurso: "Hoy no lo es en absoluto. La gente está más informada, y si teme alguna enfermedad se asesora y busca el tratamiento adecuado enseguida". De todas maneras, los especialistas coinciden en un consejo: no hay que demorarse tanto en la búsqueda de un bebé. La ciencia ayuda, y mucho, pero tampoco hace milagros.w
Revista de bebés busca modelos
El concurso, nombrado Momentos Mágicos, invita a los lectores a enviar fotos de sus bebés en momentos importantes de su vida.
El ganador será seleccionado por el equipo edtorial de Ser Padres y viajará a New York para la sesión fotográfica junto a sus padres para la portada de la edición de Noviembre 2009.
Además, la familia ganadora recibirá un certificado de regalo de First Impressions valorado en $500.
Para participar en el concurso Momentos Mágicos, los lectores de 'Ser Padres' deben enviar una foto de su bebé – menor de 2 años – realizando algo especial por primera vez como cuando da sus primeros pasitos, toma su primer helado o su primer Halloween.
El ganador será seleccionado por el equipo edtorial de Ser Padres y viajará a New York para la sesión fotográfica junto a sus padres para la portada de la edición de Noviembre 2009.
Además, la familia ganadora recibirá un certificado de regalo de First Impressions valorado en $500.
Para participar en el concurso Momentos Mágicos, los lectores de 'Ser Padres' deben enviar una foto de su bebé – menor de 2 años – realizando algo especial por primera vez como cuando da sus primeros pasitos, toma su primer helado o su primer Halloween.
En Perú, nació una bebé con tres piernas
La malformación es producto de que su madre iba a tener siameses, pero la gestación de uno de los bebés no se completó
La semana pasada, en Parú, nació una nena con tres piernas por una malformación denominada "siamés tardío incompleto". La misma es producto de que la madre iba a tener siameses, pero durante el embarazo la gestación de uno de los bebes no se completó. Por este motivo, la niña fue internada en Lima para estudiar la posibilidad de una intervención quirúrgica reparadora
Además de sus miembros inferiores, la nena posee parte de la pelvis, los genitales y una pierna de la otra bebé incompleta.
Según explicó el director del Instituto de Salud del Niño, Roberto Shimabuku, la bebé será sometida a pruebas genéticas, ortopédicas y de cirugía, entre otros estudios. "Lo más importante es que los órganos de la segunda niña no estén comprometiendo a los órganos internos de la primera, como el abdomen o la columna", indicó el médico aunque destacó que las funciones vitales de la pequeña son estables y que goza de una vigorosa salud.
La semana pasada, en Parú, nació una nena con tres piernas por una malformación denominada "siamés tardío incompleto". La misma es producto de que la madre iba a tener siameses, pero durante el embarazo la gestación de uno de los bebes no se completó. Por este motivo, la niña fue internada en Lima para estudiar la posibilidad de una intervención quirúrgica reparadora
Además de sus miembros inferiores, la nena posee parte de la pelvis, los genitales y una pierna de la otra bebé incompleta.
Según explicó el director del Instituto de Salud del Niño, Roberto Shimabuku, la bebé será sometida a pruebas genéticas, ortopédicas y de cirugía, entre otros estudios. "Lo más importante es que los órganos de la segunda niña no estén comprometiendo a los órganos internos de la primera, como el abdomen o la columna", indicó el médico aunque destacó que las funciones vitales de la pequeña son estables y que goza de una vigorosa salud.
El Hospital de Alcalá ayuda a dar de mamar a los bebés
“No hay palabras para explicar la sensación de amamantar a mi bebé”, dice Nicoleta Valeria Gaita tan sólo unos minutos después de dar a luz en el Hospital Príncipe de Asturias. Y es que el momento de la lactancia es uno de los que más unión genera entre un bebé y su madre, por ello los expertos recomiendan prolongarlo, al menos, hasta los seis meses.
“Se ha perdido la cultura de la lactancia. Hubo un momento en el que se implantó el biberón como símbolo de estatus social y el amamantamiento se quedó en un segundo plano, relegado a las madres sin recursos. Esto ha hecho que se pierdan conocimientos y se intenten aplicar las mismas técnicas que cuando se alimenta con biberón y no es así”, dice la matrona Loli Garrido, que defiende la lactancia materna como medio de “alimentar el cuerpo y el alma del bebé”.
La importancia de esta práctica ha hecho que la Dirección de Enfermería del Hospital organizase un jornada sobre la lactancia que permita a los profesionales compartir experiencias y ampliar sus conocimientos sobre un acto tan instintivo pero que en algunos casos tiende a eliminarse a los pocos meses del nacimiento del bebé.
Pero las madres lactantes también tienen mucho que decir en esta situación, ya que desde instantes después del parto las matronas del Hospital ayudan a iniciar la alimentación. “Normalmente dejamos que lo intenten ellas solas, se les sugieren las posturas más cómodas, algunas se sientan, pero al principio están tumbadas porque vienen muy cansadas del parto, pero rápidamente se adaptan porque es algo instintivo”, dice una de las matronas que acompañan a las madres en las primeras horas.
Es el caso de Virginia García, que asegura que la primera vez “es duro pero por la experiencia de mi otra hija puedo decir que ha ido muy bien. Cogió muy rápido el pecho, la sensación es muy bonita y la primera vez te impacta mucho”.
Pero no todas las situaciones son tan fáciles. Es el caso de los niños que nacen de forma prematura y que algunos días permanecen al cuidado de Rosa Collado, la supervisora del Servicio de Pediatría y también de la enfermera Ma Paz Juarez. Explican que si el parto se produce entre las 32 y las 34 semanas los niños pueden mamar directamente porque ya han desarrollado el reflejo de succión, algo que favorece el desarrollo del bebé ya que se producen menos infecciones y menos complicaciones. Aún así aseguran que “intentamos ponerles el pecho lo antes posible porque el contacto entre el bebé y la madre es muy importante”. Sin embargo, en muchas ocasiones se topan con la inseguridad de la madre, “los ven muy pequeños y muchas veces tienen miedo a cogerles y las máquinas imponen mucho”.
Además, en los casos de bebés mucho más pequeños utilizan otros sistemas para iniciar la alimentación del bebé. Uno de ellos es la alimentación trófica que consiste en que además de nutrir a los niños con sueros, “hacemos que la mamá se saque la leche y le vamos dando una pequeña cantidad de leche para que vayan tolerándola y además se desarrolle su sistema digestivo”. También en los casos en los que ese instinto de succión no se ha creado, utilizan unos pequeños chupetes para que los niños aprendan a chupar, tragar y respirar a la vez.
Sin embargo, estos casos sólo representan una mínima parte de los partos que se producen en el Hospital. Lo más habitual es que no existan complicaciones o como mucho se realicen cesáreas como ocurrió con Nagore Vidriet que, a punto de abandonar la habitación del Hospital indicó que “Uxue ha cogido el pecho muy bien. Pensé que al haberle dado un biberón porque nació por cesárea y yo estaba con la reanimación, ya no querría pero no ha sido así. Es un poco ‘vagueta’ para comer, hay que despertarla”. Además, explicó que “al principio fue un poco duro, porque con la operación no me podía mover y no encontraba la posición para darle el pecho, pero ahora va mucho mejor, pensaba que iba a ser más complicado”.
Además, las enfermeras de la planta también se encargan de que las madres estén informadas. “Les indicamos que se limpien bien el pecho y se echen leche en la aureola para evitar grietas, que tomen mucho líquido y sobre todo que busquen una postura en la que ellas estén cómodas”, explican. Y es que la lactancia no es sólo una forma de alimentar a un bebé sino que constituye toda una experiencia que estrecha aún más los lazos entre una madre y su bebé.
“Se ha perdido la cultura de la lactancia. Hubo un momento en el que se implantó el biberón como símbolo de estatus social y el amamantamiento se quedó en un segundo plano, relegado a las madres sin recursos. Esto ha hecho que se pierdan conocimientos y se intenten aplicar las mismas técnicas que cuando se alimenta con biberón y no es así”, dice la matrona Loli Garrido, que defiende la lactancia materna como medio de “alimentar el cuerpo y el alma del bebé”.
La importancia de esta práctica ha hecho que la Dirección de Enfermería del Hospital organizase un jornada sobre la lactancia que permita a los profesionales compartir experiencias y ampliar sus conocimientos sobre un acto tan instintivo pero que en algunos casos tiende a eliminarse a los pocos meses del nacimiento del bebé.
Pero las madres lactantes también tienen mucho que decir en esta situación, ya que desde instantes después del parto las matronas del Hospital ayudan a iniciar la alimentación. “Normalmente dejamos que lo intenten ellas solas, se les sugieren las posturas más cómodas, algunas se sientan, pero al principio están tumbadas porque vienen muy cansadas del parto, pero rápidamente se adaptan porque es algo instintivo”, dice una de las matronas que acompañan a las madres en las primeras horas.
Es el caso de Virginia García, que asegura que la primera vez “es duro pero por la experiencia de mi otra hija puedo decir que ha ido muy bien. Cogió muy rápido el pecho, la sensación es muy bonita y la primera vez te impacta mucho”.
Pero no todas las situaciones son tan fáciles. Es el caso de los niños que nacen de forma prematura y que algunos días permanecen al cuidado de Rosa Collado, la supervisora del Servicio de Pediatría y también de la enfermera Ma Paz Juarez. Explican que si el parto se produce entre las 32 y las 34 semanas los niños pueden mamar directamente porque ya han desarrollado el reflejo de succión, algo que favorece el desarrollo del bebé ya que se producen menos infecciones y menos complicaciones. Aún así aseguran que “intentamos ponerles el pecho lo antes posible porque el contacto entre el bebé y la madre es muy importante”. Sin embargo, en muchas ocasiones se topan con la inseguridad de la madre, “los ven muy pequeños y muchas veces tienen miedo a cogerles y las máquinas imponen mucho”.
Además, en los casos de bebés mucho más pequeños utilizan otros sistemas para iniciar la alimentación del bebé. Uno de ellos es la alimentación trófica que consiste en que además de nutrir a los niños con sueros, “hacemos que la mamá se saque la leche y le vamos dando una pequeña cantidad de leche para que vayan tolerándola y además se desarrolle su sistema digestivo”. También en los casos en los que ese instinto de succión no se ha creado, utilizan unos pequeños chupetes para que los niños aprendan a chupar, tragar y respirar a la vez.
Sin embargo, estos casos sólo representan una mínima parte de los partos que se producen en el Hospital. Lo más habitual es que no existan complicaciones o como mucho se realicen cesáreas como ocurrió con Nagore Vidriet que, a punto de abandonar la habitación del Hospital indicó que “Uxue ha cogido el pecho muy bien. Pensé que al haberle dado un biberón porque nació por cesárea y yo estaba con la reanimación, ya no querría pero no ha sido así. Es un poco ‘vagueta’ para comer, hay que despertarla”. Además, explicó que “al principio fue un poco duro, porque con la operación no me podía mover y no encontraba la posición para darle el pecho, pero ahora va mucho mejor, pensaba que iba a ser más complicado”.
Además, las enfermeras de la planta también se encargan de que las madres estén informadas. “Les indicamos que se limpien bien el pecho y se echen leche en la aureola para evitar grietas, que tomen mucho líquido y sobre todo que busquen una postura en la que ellas estén cómodas”, explican. Y es que la lactancia no es sólo una forma de alimentar a un bebé sino que constituye toda una experiencia que estrecha aún más los lazos entre una madre y su bebé.
Bebés de menos de 24 cm. al primer año sufrirían de insuficiencia
Un crecimiento menor a los 24 centímetros en el primer año de vida del recién nacido puede indicar un insuficiente desarrollo de las neuronas cerebrales, advirtió Marielena Flores, representante de Promoción de la Salud del Ministerio de Salud (Minsa) y de la Estrategia Nacional Crecer.
Cuando los niños se muestran irritables, apáticos, callados o prefieren quedarse quietos antes de jugar, podríamos estar ante uno de estos casos; en cambio, un bebé saludable es despierto, hiperactivo, atento, y cada día está cambiando.
Para Flores, este comportamiento es sólo el comienzo de una vida limitada en las relaciones sociales y en la competitividad laboral, pues en el futuro estos niños y niñas pueden presentar graves problemas de adaptación y aprendizaje.
Del mismo modo, reveló que un insuficiente desarrollo neural del infante conlleva a una baja defensa en su organismo. "Padecerán de más enfermedades en comparación de un niño saludable, y su recuperación será mucho más lenta. Lamentablemente, de grandes no obtendrán un nivel de aprendizaje deseado".
Hijos saludables con chequeo continuo
Flores añadió que el insuficiente desarrollo neural puede evitarse con un continuo chequeo de los niños y niñas, desde que nacen hasta los tres años de vida, en el Servicio gratuito de "Control del Niño Sano" que ofrecen todos los establecimientos de salud del ministerio.
La especialista invocó a los padres de familia, acudir con sus hijos a los 11 controles durante el primer año de vida, y a 8 controles en el segundo. La cantidad de visitas se disminuye hasta llegar a la adolescencia.
Advirtió que se ha evidenciado una baja en la cobertura por este servicio, ya que las madres, padres o tutores abandonan los controles porque no reconocen su importancia.
"Los padres tienen la gran responsabilidad del cuidado infantil de sus hijos, por lo tanto, deben preocuparse por su bienestar continuando con este chequeo médico integral" añadió.
Agregó que en el servicio de Control del Niño Sano los padres se benefician con la consejería nutricional (como la utilización de colores atractivos en las comidas), la evaluación del desarrollo óseo, orientación para optimizar el vínculo madre e hijo, y promover condiciones de vida saludables, inclusive desde la concepción.
Detalló que un niño saludable a término de gestación, es decir, que cumplió con el tiempo fijado para su desarrollo, debe pesar entre 3 y 3.5 kilos, cantidad que debe triplicarse en el primer año, mientras que su talla debe alcanzar los 50 centímetros.
La Estrategia Nacional Crecer es una estrategia de intervención articulada de las entidades públicas que conforman el Gobierno Nacional, Regional y Local, organismos de cooperación, sociedad civil y de entidades privadas que se encuentren, directa o indirectamente, vinculadas con el objetivo de superación de la pobreza y desnutrición crónica infantil.
Se sustenta en tres ejes de intervención: Desarrollo de Capacidades Humanas y Respeto de los Derechos Fundamentales, Promoción de Oportunidades y Capacidades Económicas, y Establecimiento de una Red de Protección Social, bajo la dirección de la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales.
Cuando los niños se muestran irritables, apáticos, callados o prefieren quedarse quietos antes de jugar, podríamos estar ante uno de estos casos; en cambio, un bebé saludable es despierto, hiperactivo, atento, y cada día está cambiando.
Para Flores, este comportamiento es sólo el comienzo de una vida limitada en las relaciones sociales y en la competitividad laboral, pues en el futuro estos niños y niñas pueden presentar graves problemas de adaptación y aprendizaje.
Del mismo modo, reveló que un insuficiente desarrollo neural del infante conlleva a una baja defensa en su organismo. "Padecerán de más enfermedades en comparación de un niño saludable, y su recuperación será mucho más lenta. Lamentablemente, de grandes no obtendrán un nivel de aprendizaje deseado".
Hijos saludables con chequeo continuo
Flores añadió que el insuficiente desarrollo neural puede evitarse con un continuo chequeo de los niños y niñas, desde que nacen hasta los tres años de vida, en el Servicio gratuito de "Control del Niño Sano" que ofrecen todos los establecimientos de salud del ministerio.
La especialista invocó a los padres de familia, acudir con sus hijos a los 11 controles durante el primer año de vida, y a 8 controles en el segundo. La cantidad de visitas se disminuye hasta llegar a la adolescencia.
Advirtió que se ha evidenciado una baja en la cobertura por este servicio, ya que las madres, padres o tutores abandonan los controles porque no reconocen su importancia.
"Los padres tienen la gran responsabilidad del cuidado infantil de sus hijos, por lo tanto, deben preocuparse por su bienestar continuando con este chequeo médico integral" añadió.
Agregó que en el servicio de Control del Niño Sano los padres se benefician con la consejería nutricional (como la utilización de colores atractivos en las comidas), la evaluación del desarrollo óseo, orientación para optimizar el vínculo madre e hijo, y promover condiciones de vida saludables, inclusive desde la concepción.
Detalló que un niño saludable a término de gestación, es decir, que cumplió con el tiempo fijado para su desarrollo, debe pesar entre 3 y 3.5 kilos, cantidad que debe triplicarse en el primer año, mientras que su talla debe alcanzar los 50 centímetros.
La Estrategia Nacional Crecer es una estrategia de intervención articulada de las entidades públicas que conforman el Gobierno Nacional, Regional y Local, organismos de cooperación, sociedad civil y de entidades privadas que se encuentren, directa o indirectamente, vinculadas con el objetivo de superación de la pobreza y desnutrición crónica infantil.
Se sustenta en tres ejes de intervención: Desarrollo de Capacidades Humanas y Respeto de los Derechos Fundamentales, Promoción de Oportunidades y Capacidades Económicas, y Establecimiento de una Red de Protección Social, bajo la dirección de la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales.
jueves, 26 de febrero de 2009
¿Cuántos hijos hay que tener hoy en día?
Hace cosa de un mes tuvimos a nuestro segundo hijo Aran. El caso es que por el talante de los españoles y nuestra cultura “del tomate” los comentarios gratuitos sobre la idoneidad o no de un segundo hijo suelen ser habituales.
En otras palabras, que es frecuente que la gente te regale su opinión sin pensar que puede molestar. La suma de opiniones hace que al final uno dude y que no sepa cuántos hijos considera la sociedad que hay que tener hoy en día.
Durante este segundo embarazo recibimos diversos comentarios que podría agrupar en tres frases genéricas (no siempre eran iguales, pero sí similares):
1. “Tú estás loca, donde vas con dos hijos”. O bien “¿otro? Pero si ya tenéis uno, ¿no?”.
Ambas frases llenas de sabiduría, como veis. Antiguamente, cuando una pareja tenía varios hijos se bromeaba con comentarios tipo “¿queréis montar un equipo de básquet (5 integrantes) o qué?”. Ahora cualquier día alguien me preguntará si es que buscaba montar una pareja de dobles de tenis (o qué).
2. “Bueno, pues ahora ya está.” Y ahí queda la cosa. Ahora ya está, ya hemos cumplido ¿no?, pues ala, se acabó, que un tercero sobra.
Otras versiones de esta frase son “bueno, pues ahora ya está. Dos hijos y luego si eso el gato”, en alusión a que si como pareja sientes la necesidad o la duda de si tener otro hijo, puedes (debes) aplacarla comprando una mascota, o incluso “bueno, pues ahora ya está. Tu marido, que se opere, jajaja” (sin comentarios).
3. “Uy, dos… No, no, yo ya cerré la fábrica, con el trabajo que dan”. La frase en sí es algo más aceptable que las anteriores, sin embargo puede ir asociada a comunicación no verbal despectiva (tono de voz o mirada que sugieran un “yo sí que lo he hecho bien”) y es aquí cuando merece formar parte de este grupo de comentarios.
Recuerdo que siempre que oía hablar o hablaba de este tema en petit comité la conclusión de la gente y la mía propia era que lo deseable eran tres hijos.
Uno se decía que era poco, que le faltaría compañía, dos se decía que acababan discutiendo entre ellos todo el día y tres que era un número impar que equilibraba la balanza. Unas veces estarían dos de acuerdo y otras veces otros dos.
Estas conclusiones son, evidentemente, el sentir general de hace unos años y no un mandato que debiéramos seguir. La gente tiene que tener los hijos que quieran y que puedan (aunque para que haya relevo generacional deben tener un mínimo de dos).
Nuestro pensamiento actual es el de tener un tercero (nos dirán que vamos a por la niña, claro) porque siempre hemos dicho que nos gustaría tener tres, pero si con dos ya recibimos comentarios que sugieren que estamos algo faltos de cordura no quiero imaginar qué sucederá el día que mi mujer esté embarazada de nuevo, si ese día llega.
En mi (mal calibrada) mente empiezan a aparecer frases tipo “¿sois del Opus?” o “éste se os ha colado, ¿no?”.
Hasta ahora, nuestra respuesta a todos estos comentarios es simple: “Nos encantan los niños”.
Para nosotros son lo primero y por eso preferimos dos que uno y preferimos tres que dos. Otros elegirán tener sólo un hijo, o vivir la vida en juventud y ver qué depara el futuro, o plantarse con los dos, o no tener ninguno.
Y en todo este conjunto de personas no hay mejores ni peores, sólo hay personas diferentes con diferentes sueños, ideas y aspiraciones.
Yo lo tengo claro, “cada vecino que cuide de su puerta”, pero todas aquellas personas a las que les encanta hablar (que suelen ser a las que menos les gusta escuchar) empiezan a acotar la cantidad ideal de hijos en uno o como mucho dos.
En otras palabras, que es frecuente que la gente te regale su opinión sin pensar que puede molestar. La suma de opiniones hace que al final uno dude y que no sepa cuántos hijos considera la sociedad que hay que tener hoy en día.
Durante este segundo embarazo recibimos diversos comentarios que podría agrupar en tres frases genéricas (no siempre eran iguales, pero sí similares):
1. “Tú estás loca, donde vas con dos hijos”. O bien “¿otro? Pero si ya tenéis uno, ¿no?”.
Ambas frases llenas de sabiduría, como veis. Antiguamente, cuando una pareja tenía varios hijos se bromeaba con comentarios tipo “¿queréis montar un equipo de básquet (5 integrantes) o qué?”. Ahora cualquier día alguien me preguntará si es que buscaba montar una pareja de dobles de tenis (o qué).
2. “Bueno, pues ahora ya está.” Y ahí queda la cosa. Ahora ya está, ya hemos cumplido ¿no?, pues ala, se acabó, que un tercero sobra.
Otras versiones de esta frase son “bueno, pues ahora ya está. Dos hijos y luego si eso el gato”, en alusión a que si como pareja sientes la necesidad o la duda de si tener otro hijo, puedes (debes) aplacarla comprando una mascota, o incluso “bueno, pues ahora ya está. Tu marido, que se opere, jajaja” (sin comentarios).
3. “Uy, dos… No, no, yo ya cerré la fábrica, con el trabajo que dan”. La frase en sí es algo más aceptable que las anteriores, sin embargo puede ir asociada a comunicación no verbal despectiva (tono de voz o mirada que sugieran un “yo sí que lo he hecho bien”) y es aquí cuando merece formar parte de este grupo de comentarios.
Recuerdo que siempre que oía hablar o hablaba de este tema en petit comité la conclusión de la gente y la mía propia era que lo deseable eran tres hijos.
Uno se decía que era poco, que le faltaría compañía, dos se decía que acababan discutiendo entre ellos todo el día y tres que era un número impar que equilibraba la balanza. Unas veces estarían dos de acuerdo y otras veces otros dos.
Estas conclusiones son, evidentemente, el sentir general de hace unos años y no un mandato que debiéramos seguir. La gente tiene que tener los hijos que quieran y que puedan (aunque para que haya relevo generacional deben tener un mínimo de dos).
Nuestro pensamiento actual es el de tener un tercero (nos dirán que vamos a por la niña, claro) porque siempre hemos dicho que nos gustaría tener tres, pero si con dos ya recibimos comentarios que sugieren que estamos algo faltos de cordura no quiero imaginar qué sucederá el día que mi mujer esté embarazada de nuevo, si ese día llega.
En mi (mal calibrada) mente empiezan a aparecer frases tipo “¿sois del Opus?” o “éste se os ha colado, ¿no?”.
Hasta ahora, nuestra respuesta a todos estos comentarios es simple: “Nos encantan los niños”.
Para nosotros son lo primero y por eso preferimos dos que uno y preferimos tres que dos. Otros elegirán tener sólo un hijo, o vivir la vida en juventud y ver qué depara el futuro, o plantarse con los dos, o no tener ninguno.
Y en todo este conjunto de personas no hay mejores ni peores, sólo hay personas diferentes con diferentes sueños, ideas y aspiraciones.
Yo lo tengo claro, “cada vecino que cuide de su puerta”, pero todas aquellas personas a las que les encanta hablar (que suelen ser a las que menos les gusta escuchar) empiezan a acotar la cantidad ideal de hijos en uno o como mucho dos.
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